
| General Calixto Contreras | |
| Lugar de nacimiento | San Pedro de Ocuila, Cuencamé, Durango |
|---|---|
| Lugar de defunción | Cuencamé, Durango |
| Lealtad | Antirreeleccionismo, 1910 - 1912 División del Norte, 1913 - 1918 |
| Años de servicio | 9 años |
| Rango | General |
| Batallas/guerras | Revolución Mexicana |

| Lugar de nacimiento | Cuencamé, Durango |
|---|---|
| Lugar de defunción | Ciudad de México, Distrito Federal |
| Lealtad | Antirreeleccionismo, 1910 - 1912 División del Norte, 1913 - 1915 |
| Años de servicio | 5 años |
| Rango | General |
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Batallas/guerras |
Bernabè González Vásquez
Juan Espinoza y Córdoba
General.
Margartio Machado Quezada
Coronel y Político.
Prócoro Castañeda
Músico.
Enrique Mesta
Escritor.
Alfredo A. González
Músico.
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Rosalío Salas Ceniceros
Músico Concertista
■ FECHA DE NACIMIENTO: Septiembre 30 de 1926
■ LUGAR DE NACIMIENTO: Velardeña, Durango
■ SUS PADRES: Ponciano Salas Muñoz y Ma. Dámaso Ceniceros Núñez
■ HERMANOS QUE AÚN VIVEN: Consuelo, fue la primera alumna de la Escuela de Música; Conchita, ama de casa; Enrique, maestro en Artes Plásticas, guitarrista e impresor; Manuel, maestro en Artes Plásticas e impresor; Salvador, médico ginecólogo y escultor; Ponciano, impresor y grabador
■ CHALÍO RECOMIENDA: Leer “La Reina Isabel Canta Rancheras”. Por las similitudes, ilustra lo que fue su vida en Velardeña
■ LO DESEABLE: Que el maestro Chalío se anime y un día escriba un libro con sus recuerdos
La guitarra tiene dos esencias que le dan el ser y le hacen objeto de la maestría que se transforma en arte: su alma de viento y de madera, que vibra cuando las cuerdas se vuelven razón para la caricia de manos que aman el sonido; y el deleite de quien la toca de la mejor manera: apretándola muy cerca del corazón.
Llegó “abriendo su casa”, como Alfredo Ibarra dijo un día de septiembre; un abrazo al que era desconocido fue parte de su lenguaje inaprendido y natural, propio de aquel que viene del desierto y trae por dentro la vida florecida. Su nombre está lleno de significado y por él y su arte Durango ha sido pronunciado muy lejos de aquí; es el maestro Rosalío Salas Ceniceros, “Chalío”.
Hijo de Ponciano Salas Muñoz y María Dámaso Ceniceros Núñez, ambos originarios de la ciudad de Durango, Rosalío nació un 30 de septiembre de 1926 entre la arena blanca de Velardeña, muy cerca de Cuencamé, la “Tierra de Generales”; Severino Ceniceros es uno de ellos, y “fue una de las ramas de la familia”. Diez llegaron a ser, de los cuales aún viven siete, de la “escalerita” que germinó en la misma tierra.
La vida en Velardeña giraba antes de 1945 alrededor de la American Smelting and Refining Company, que se llevó grandes cantidades de plata mexicana fuera del país, y que en 1940 ó 1941, sin explicación alguna, no sólo cerró sus puertas, sino que dinamitó las instalaciones completas, como una planta de luz, la más grande de su tiempo, junto a dos máquinas de vapor, y mucho más, que desmanteló y luego vendió como fierro viejo. Allí cambió la suerte de una próspera región y muchos se fueron; don Ponciano y doña María eligieron a Durango como destino.
Chalío tenía 18 años, y el día de San Agustín de 1945 (28 de agosto) se abrió el “taller de imprenta” donde los hijos aprenderían el oficio, y que hasta la fecha se conserva en el mismo lugar; sólo Salvador, prestigiado médico ginecólogo, por la naturaleza propia de su profesión, no se dedica a la impresión.
De él hay que decir que innovó los fórceps, y su patente (que formalizó en Estados Unidos) está vigente aún.
Actualmente, el maestro Rosalío Salas y su esposa Alba del Campo Flores tienen una librería en el Cerro del Calvario, en cuyo piso superior se puede tomar café y disfrutar de una bella vista, sobre todo de tarde y noche. En el interior de su casa están los patios escalonados donde han presentado conciertos y actos de teatro, y donde para estas fechas piensan montar algunos entremeses cervantinos.
HOMBRE DE HISTORIAS
Chalío Salas, a pesar de que la guitarra le ha tomado la voz y la ha hecho de arpegios y acordes, posee la virtud de un descifrador de misterios cotidianos: es un prodigioso contador de historias, que entre lo simple va encontrando lo que hace extraordinaria la vida sencilla de hombres de carne y hueso que ahora pueblan sus recuerdos.
Entre risas francas, Fructuoso Ceniceros, un cantinero de aquellos que había, viene a removerle la memoria. Llegaba la noche y los que habían comenzado la tarde entre botellas de sotol, andaban desperdigados por el suelo entregados al sueño bendito de los justos.
Como todos los días, Fructuoso tronaba con su voz enérgica: “¡Vámonos de aquí, que ya es hora de cerrar!... Pero antes les voy a dar su bendición”, decía con la mirada encendida.
Luego sacaba una caja Luego sacaba una caja musical que reproducía la Catedral de San Patricio de Nueva York, y, al darle cuerda, las notas de la “Marcha Nupcial” llenaban el espacio de la pequeña cantina; así, el tabernero pasaba por cada uno de los borrachines, quienes se levantaban y se iban a su casa.
Pero también hubo historias dramáticas como la de Jorge Alvarado. Estaba enamorado de una joven y al principio, sin cruzar palabra con ella, todas las tardes iba a verla afuera de una paletería; sólo se miraban.
Un día Jorge se animó y le habló; luego fue habitual para ellos platicar, nunca llegaron a novios, sólo hablaban; pero un día la suerte extravió la ruta. Jorge acudió a la cita, pero ella cruzaba palabras con otro. El enamorado enrojeció, apretó los puños, pero nada dijo; dio la media vuelta y se fue.
Un pequeño pastor terminó la búsqueda emprendida cuando, después de dos días, Jorge no había vuelto a su casa.
Al pasar cerca de una cueva, el niño percibió un olor terrible.
Corriendo fue a dar aviso y don Ponciano Salas, padre de Chalío y Jefe de la Junta Municipal, encabezó la marcha.
Ponciano era un gran lógico, discípulo de Silvestre Dorador, por eso al llegar a la cueva y oler la peste dijo: “aquí está Jorge”. La cavidad tenía un agujero que caía como quince metros en medio de una eterna noche. Sólo el “Güero Chimiro” se animó a bajar con don Ponciano; allí encontraron a Jorge Alvarado. Su cuerpo salpicaba, literalmente, las paredes de aquella boca de lobo: por aquí estaba su mandíbula, allá quedaron sus entrañas, más adentro se veía una mano.
Jorge, el que nunca pasó de las palabras, declaró su amor con cuatro mechas que detonó amarradas a su cintura.
Uno de los más memorables acontecimientos fue el eclipse total de Sol en Yerbaniz.
Ese día comparecieron astrónomos de Europa y de Estados Unidos. Conforme la hora de la penumbra se acercaba, las gallinas fueron a echarse y los marranos y las vacas regresaron a sus corrales. La noche llegó al mediodía: las embarazadas se aferraban a las grandes llaves que colgaban de sus vientres, al tiempo que otras lloraban y rezaban hincadas en la tierra, parecía que el mundo se iba a acabar. Pero la alborada se hizo de nuevo y la patria renació con las notas del Himno Nacional que una banda con los músicos de los alrededores entonó; ése día el mundo volvió a ser nuevecito.
EL INICIO
¿Cómo llegó el arte a su vida?
Mi papá tenía su guitarrita, ahí la tengo todavía guardada; su guitarra, donde a él le gustaba ponerse a tocar en forma empírica, creo yo que fue la primera música que oímos. Entonces, siempre tuvimos la devoción por la guitarra, con excepción de Manuel que es pintor y no la toca; pero, de la música, creo que allí es el comienzo.
Pero Ponciano Salas no quería que sus hijos tocaran la guitarra, que entonces “era una música como para borrachos”; cuando se iba a trabajar, Chalío y Enrique la sacaban y la pulsaban “de oído”; el que más tarde fundaría la Orquesta Sinfónica de la Universidad Juárez tenía tan sólo diez años, y no imaginaba siquiera lo que el tiempo depositaría en sus manos.
En Durango no había dónde estudiar y en ese tiempo, además de Chalío, interpretaban sólo el licenciado Fernando Arenas (quien lo hacía únicamente en reuniones familiares), y un ferrocarrilero que se llamaba Reyes Calvillo; “no había nada formal”. Hasta que llegó el maestro Alfredo A. González Flores a enseñar lo que sabía.
Con el maestro González, quien le dijo “véngase, vamos a estudiar”, Chalío inició un aprendizaje en serio, con el que haría un descubrimiento trascendente: quería ser guitarrista.
Con esa conciencia, y tocando ya bastante, se fue a EU, en donde con amigos que tuvo aprendió a leer música.
Regresó en 1953 y compró las pocas obras escritas que había; en tales afanes había un propósito principal...
LA SINFÓNICA
Alfredo A. González Flores fue el primero de sus directores y, junto a él, Rosalío Salas integró la Orquesta Sinfónica de la Universidad Juárez del Estado de Durango, que dio el primero de sus conciertos el 12 de noviembre de 1954.
El inicio fue con tan sólo 27 integrantes que tenían una particularidad: eran “músicos viejos que habían tocado con Alfredo González allá en 1929; los anduvo buscado y sacó viejos de todos lados, yo mismo fui con él a Nombre de Dios por un contrabajista viejo, más o menos de su misma edad. Eran viejos, pero todavía con el espíritu de la música, con todas las dificultades, y para los cuales tengo un profundo respeto y admiración; sólo cuatro habían tocado profesionalmente. (...) Silvano, hermano mayor de Alfredo y fundador de la Sinfónica Nacional, venía cada mes a tocar”, esa fue la primera Orquesta Sinfónica de Durango.
Aquel día de noviembre de hace ya casi 50 años, el Teatro Victoria fue el recinto que escucharía las notas primeras de quienes se entregaron a la música por un verdadero amor al arte.
Pero la condición del Teatro era deplorable: tiras de tela raída colgaban lastimosamente en el escenario, la sillería daba pena, los baños invitaban a que la básica necesidad esperara el regreso a casa; además, había hasta ratones y alacranes. Aun así, la gente acudió a esa primera llamada, donde Rosalío apareció con un traje blanco, entre los demás que llevaron un elegante negro, “eran los únicos trapos que tenía”, dijo entre risas y con una emoción que no ha terminado aún.
Las carencias eran muchas, pero más los deseos de quienes iniciaron aquella labor por la música. Por ejemplo, para el primer concierto se consiguió un piano “más o menos decente”, el cual, por cierto, siempre le ha faltado a Durango.
Luego, a los dos años ya eran 32 los músicos. El maestro Alfredo conocía los nombres de los solistas de México y del extranjero, y a todos los trajo, “yo no sé cómo le haría, les pagaría o no, quién sabe, tal vez nomás el pasaje, pero ese fue el principio de los que estamos gozando ahora cada mes”, enfatiza Chalío.
Llegaron a venir músicos de renombre, como Guido Galignani, quien tocó en Casa de Gobierno. Él, recuerda el maestro Chalío, regresó a Italia, su tierra, donde aún tenía una sobrina, pero al final volvió a México: allá nadie lo conocía, su andar por el mundo lo hizo un extraño en su propia casa, por eso retornó y el eco de su música quedó para siempre entre los mexicanos.
EL MEJOR MOMENTO
El artista, aunque se da a los otros a través de su creación, conserva siempre un espacio íntimo donde pinta o toca o canta para sí. Es el lugar donde guarda el mejor de sus recuerdos; el maestro Chalío Salas también tiene el suyo.
Junto a su hermano Enrique formó el Dúo Clásico y elaboró arreglos para dos guitarras, entonces no los había, y se fue con él para Estados Unidos. En un recital interpretaron la “Canción de Cuna” de Silvestre Revueltas; el “hilo invisible” fue allí y en ese momento... La “Canción de Cuna” inicia de puntillas, con el sigilo de quien mira con ternura al infante que pronto será parte de los sueños; un ligero punteo marca la pauta de la quietud que nace. Cuando el que es amor cierra los ojos, la suave voz deletrea las querencias mejores; las dos guitarras abarcan la posibilidad de tonos que se entrelazan y se van de la mano. Dos hombres que a través del arte desnudaron la intimidad de su corazón se encuentran donde el ser es simple y sin adjetivos: Silvestre Revueltas y Federico García Lorca, quién como ellos para dormir a un pequeño... ... Blanca princesa de nunca. ¡Duerme por la noche oscura! Cuerpo y tierra de nieve.
Duerme por el alba, ¡duerme!... El silencio reverencial se hizo cuando el último arpegio extinguió la voz y el suspiro brotado desde el fondo de un sentimiento contemplativo expresó lo que sucedió en ese instante prolongado: “¡Oh, my God...!”, se escuchó en toda la sala; luego fue el aplauso de pie. El “hilo invisible” fue allí ese día.
MIRA HACIA ADELANTE
Hoy ve hacia adelante y se encuentra en el arte naciente de cada uno de sus nietos, como aún se mira entre aquellos rudos hombres de Velardeña; hoy con su Alba de toda la vida y sus hermanos que le acompañan, y entre los acordes de su guitarra, Chalío sabe agradecer a la vida.
Su paso ha dejado la huella profunda de quienes saben hacer el camino: en aquella Sinfónica de hombres viejos, artistas eternos; en las vocaciones que nacieron con la Escuela de Música; en los andares del que llevó a Durango en sus acordes, y en el amor perenne de Ponciano y María Dámaso. Hoy Rosalío Salas Ceniceros, el Chalío de Durango, puede decir como el poeta:
“¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”
Manuel Salas Ceniceros Pintor
1931 - ----
El mural que luce al frente del Auditorio del Pueblo de Durango es obra de Manuel Salas Ceniceros, artista duranguense que nació en el mineral de Velardeña, municipio de Cuencamé, estado de Durango el día 23 de Febrero de 1931. Es hijo del señor don Ponciano Salas Muñoz y de la señora María Dámaso Ceniceros de Salas.
Su infancia transcurrió en el pintoresco mineral al lado de su familia y cursó la instrucción primaria, en la escuela Benito Juárez y artículo 123 de su tierra natal. A los catorce años de edad, la familia se trasladó a la ciudad de Durango, donde Manuel estudió la carrera comercial en la Academia Amado Nervo.
No ejerció porque tuvo necesidad de ayudar a la economía del hogar, colaborando de inmediato en la actividad de las artes graficas en el taller de su padre, oficio que sigue desempeñando con agrado y en el que se ha convertido en verdadero experto.
Siendo un adolescente su papá le pidió que dibujara una máquina de imprimir, diseño que hizo con perfección y facilidad, lo cual le permitió darse cuenta de que tenía aptitudes para la expresión gráfica y buscó la manera de perfeccionarse en el dibujo.
A partir de ese momento, se dedicó con pasión a dibujar y cuando el maestro Francisco Montoya de la Cruz pintó el mural del Palacio Municipal, Salas Ceniceros pasaba horas conversando con don Pancho y observaba su técnica de pintar. Al fundarse la escuela de Pintura y escultura en la Universidad Juárez de Durango, nuestro biografiado se inscribió como alumno fundador y combinando el trabajo con el estudio, dedicó mucho tiempo y esfuerzo al aprendizaje del difícil arte e pintar.
Fue alumno destacado de la institución y su gran sensibilidad pronto se manifestó en su notable aprovechamiento que le trajo la estimación y el aprecio de sus maestros y compañeros de estudios. Fueron sus maestros el muralista y escultor Francisco Montoya de la Cruz, el escultor Rodolfo González, el maestro Rutilio Martínez, el Lic. Gustavo Domínguez entre otros.
Estudió la carrera durante 8 años y en 1958 recibió su certificado de estudios como pintor y escultor. Como parte de su examen profesional, presentó una exposición de 24 cuadros que fueron muy elogiados.
En reconocimiento a su notable aprovechamiento el Instituto Nacional de Bellas Artes le otorgó una beca y continuó sus estudios en la ciudad de México. Fueron sus maestros José Chávez Morado, Jorge González Camarena, José Soto y Alfredo Salce entre otros. Al terminar sus estudios, regresó a la ciudad de Durango con una idea completa de la pintura mural y deseos de encontrar de encontrar muros donde plasmar su obra y manifestar sus experiencias.
El año de 1958 el licenciado González de la Vega entonces Gobernador del Estado convocó a un concurso para pintar un mural en el Auditorio del Pueblo de Durango, magna obra material que el gobierno construía como centro cívico y cultural para el pueblo. El proyecto presentado por Manuel Salas titulado “La educación y la salud para el pueblo”, con una extensión de 96 metros cuadrados, fue aceptado como triunfador y nuestro biografiado, realizó la obra en cuatro meses de ardua tarea.
La composición pictórica del mural tiene como base el elemento Quetzalcoatl, símbolo de cultura donde se combinaba la poesía, la música y la danza por un lado y por otro, la raíz que simboliza la salud, el deporte, la fecundidad y el vigor.
Posteriormente en la población de San Juan del Río, Salas realizó su segundo mural que se titula”Homenaje al Gral. Francisco Villa”.
En la escuela Preparatoria pintó “Retrato a Juárez” y en la ciudad de México tiene dos obras en coparticipación.
Su obra de caballete es extensa, considera que hasta el momento, ha pintado un poco más de 500 cuadros en diferentes grados de expresión plástica, de los cuales uno se encuentra en Suiza, otro en Canadá, varios en Estados Unidos de Norteamérica y muchos en diversas ciudades de la república Mexicana como México, Monterrey, Guadalajara, Torreón, Gómez Palacio, Zacatecas y otras. Con mucho éxito y opiniones favorables de críticos de arte, ha presentado exposiciones personales, en México, DF., Monterrey, Torreón, Guadalajara, Durango, Hermosillo, Los Ángeles California y otras ciudades de la Unión Americana. Por lo que concierne a exposiciones colectivas, los cuadros de Salas se han expuesto en todas las ciudades importantes de México.
Es grande y variada la obra pictórica de Salas Ceniceros y sus cuadros llenos de calor y expresión, reflejan maestría del pintor, sensibilidad artística y mensaje profundo de la condición humana. Entre los que representan significación humana.
Manuel Salas Estudiante de su profesión y pintor en permanente evolución, en 1974 realizó viaje de estudios a España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos de Norteamérica donde visitó museos, cambió impresiones con figuras representativas de la pintura en los países visitados y adquirió una gama de experiencias e investigaciones que se reflejan en sus creaciones. Permanentemente está pintando y con esfuerzo personal conquista cada día el sólido lugar que ya ocupa en el arte de Durango y de México.
Eduardo Trigueros Sarabia
Abogado.
José Ma. Favela
Ingeniero Agrónomo.
Lorenzo Hernández Martínez
Cantante y Actor.
Jaime Favela Martínez
Deportista y Político.
Rafael González Aguirre
Pintor.
Ma. Concepción Favela Ante
Srita. Durango 1992.
Ma. Guadalupe Favela Ante
Srita. Durango 1994.
Norma Elizabeth Sotelo Ochoa
Político.
René Carreón Gómez
Político.
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C.P. Rubén Calderón Luján (Rector de la Universidad Juárez en el Estado de Durango.)
I. Datos Generales
Nombre: Rubén Calderón Luján Originario de: Cuencamé, Dgo.
Nacionalidad: Mexicana
Fecha de Nacimiento: 20 de Abril
Estado Civil: Casado
Edad: 58 Años
II. Escolaridad
Educación Media Superior
Instituto 18 de Marzo Gómez Palacio, Dgo. 1969-1972 Certificado
Educación Superior
Facultad de Contaduría y Administración 1972-1977 Título Profesional
Ave. Fanny Anitúa S/N
Durango, Dgo.
Maestría en Filosofía
Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA) 2002 – 2004 Certificado, Diploma y Carta de Pasante
III. Desarrollo Profesional
Período 1977 – 1981
Gerente Administrativo Farmacéuticos Duramex, S.A.
Contralor General Proveedora Papelera de Durango, S.A.
Contralor General Materiales Anakar
Contralor General Futura del Norte, S.A.
Contralor General Deportes Concorde
Período 1982
Despacho Contable, Fiscal y Administrativo
Comisario Suplente Unión de Crédito Comercial y de Servicios S.A. de C.V.
Comisario Propietario Unión de Crédito Comercial y de Servicios S.A. de C.V.
Período 1984 a la fecha
Despacho Contable, Fiscal C.P. Rubén Calderón Luján, Gozando de gran prestigio y reconocimiento
IV. Actividades Académicas
Período 1989 a la fecha
Catedrático Facultad de Contaduría y Administración de la UJED
Materias:
Contabilidad de costos
Contabilidad III
Planeación fiscal y financiera
Contabilidad de sociedades
Contabilidad superior
Diplomado en impuestos
V. Otras Actividades
Socio fundador de la ANAEE
Socio del Colegio de Contadores Públicos, A.C.
De 1987 a Agosto de 2003: Tesorero General de la Universidad Juárez del Estado de Durango
Del 29 de Agosto de 2003 – al 27 de Agosto de 2004: Rector interino de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED).
Del 8 de Octubre de 2004 – a 2010: Rector de la Universidad Juárez del Estado de Durango.